Lo más difícil de todo es enfrentarnos a nuestra pequeñez, a nuestra insignificancia.
Vacío absoluto que trato, a ratos, de cubrir con palabras, con ficciones.
El artista no tiene más remedio que distanciarse de lo que quiere expresar, porque para comunicarlo debe utilizar unos medios que inevitablemente lo alejan de lo que quería decir. No existe la plasmación del puro sentimiento. No es posible. Existe el juego con unos medios expresivos y comunicativos que requieren la intelectualización de los sentimientos y su superación. De ahí que escribir o pintar o componer música puedan servir de terapia, ya que estas actividades ayudan a superar, a trascender las emociones. Escribir como terapia se puede convertir en una teoría del por qué de la literatura y del arte en general como un medio para trascender el presente, para liberarse de unos sentimientos y emociones. El artista, en principio movido por una emoción, tiene que trabajar con unos medios para darle expresión. al concentrarse en estos medios, la pura emoción se trasciende.